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El Museo de la Catedral de Milán

Un itinerario ideado para admirar los tesoros evidentes y escondidos de la Catedral de Milán. Y es por eso que se inicia exhibiendo los objetos litúrgicos de los siglos pasados: cálices, custodias y, en particular, la tabla de la Virgen llamada Idea (con remate a cúspide y pintada de ambos lados) y una mitra con plumas de colibrí. A continuación, en las varias salas, inicia el recorrido histórico de la Catedral, partiendo de sus orígenes en 1386, pasando por el período visconteo, sforzesco, borromeo y por la escuela del siglo VIII. Una sala está dedicada a las magníficas vidrieras y varias a las esculturas, agujas del siglo XVIII y XIX. No faltan las impresionantes gárgolas. Modelos de madera de la Catedral brindan una idea conjunta del monumento y culmina la exposición del Museo, los estudios relativos a los formidables portones de bronce de la Catedral.
Un mundo depositado de fácil comprobación, basta alejarse uso pasos y contemplar, entrar o subir en la Catedral.

La Espineta de Guarracino

La espineta es un instrumento musical de cuerda semejante al clavicordio, pero más pequeño. En la sala I del Museo del Teatro La Scala hay una realizada por el maestro napolitano Honofrio Guarracino en 1667. Posee una tapa pintada probablemente por mano de Angelo Solimena (1669) que representa Judit que ofrece la cabeza cortada de Holofernes. Tiene, además, un clavijero de 45 teclas, puesto a la izquierda en la parte delantera del instrumento. En alto del teclado hay una inscripción en latín que dice: “Indocta manus noli me tangere“, es decir “Mano inexperta ¡No me toques!”

Biblioteca Trivulziana

Esta biblioteca se encuentra en el Castillo Sforzesco de Milán, al  lado al Archivo Histórico Cívico. Muchas son las colecciones de libros  que conserva y,  entre ellas, las de sus fundadores Alessandro Trivulzio y Abad Carlo Trivulzio. En  particular el Códice Trivulziano  que es una colección de dibujos y escritos de Leonardo da Vinci. Consta de 55 hojas que se remontan de 1478 a 1490. Es curioso saber que el Abad Carlo Trivulzio obtuvo el Códice de Leonardo que pertenecía al noble Gaetano Caccia,  canjeándolo por un reloj de plata.