Manet y París moderna en Milán

El balcón - Manet - visitas guiadas milanEn el Palacio Real de Milán se puede ver  hasta el 2 de julio 2017,  la exposición denominada Manet y París moderna. Los lienzos, dibujos y acuarelas  provienen de la colección del Musée d’Orsay de París. Entre las creaciones el lienzo que es una de sus obras cumbres, El Flautista, en que el autor retrae un jovencito que toca la flauta con el semblante de su habitual modelo Victorine Muerent, también pintora. Esta obra fue rechaza en el Salón de París en su tiempo. Se expone también el retrato de Emile Zola de 1868, El Balcón de 1869 y La Camarera de la Cervecería de 1879, entre otras. Se pueden ver además, obras de Cézanne, Degas, Renoir, Gauguin, Fantin-Latour, Monet y otros artistas de su época. Por ejemplo, La Escuela de danza de Ópera de Edgar Degas de 1872, El Baño de Alfred Stevens de 1874 y El Baile de James Tissot.

El pintor parisino Eduardo Manet nace en 1832 y muere a 51 años. De carácter rebelde y tempestuoso, desde muy joven se interesa por el dibujo al que se dedica todo el tiempo relegando los estudios. Cuando su padre quiere hacerle estudiar  abogacía, porque no le permitía cultivar su pasión por el dibujo, decide de emprender la carrera militar, embarcándose en un buque mercante como simple marinero. Al regresar no renuncia a su pasión por el arte y, no obstante, la oposición de los padres elige como escuela de arte el estudio del pintor francés, popular en su tiempo, Thomas Courture. Su carácter indócil lo lleva pronto a ponerse en contraste con su maestro. Eduardo consideraba que los modelos y las poses que se adoptaban eran muy rígidos y que esto generaba cuadros sin vida. Según su parecer los modelos tenían que tomar poses naturales, como los movimientos habituales de todos los días y no posturas fingidas. A pesar de su rebelión, va a estudiar a los grandes maestros en el extranjero, en particular en Italia, se instruye en Florencia.

Su anticonformismo se acentúa cuando conoce el poeta Charles Baudelaire que, sin dudas, influenciará su trabajo y que pintará como el Bebedor de Asencio. Manet no describe solamente los personajes en el proprio ambiente, introduce en sus obras el concepto de vicio y de miseria. Courture no acepta la nueva figuración del alumno, pero Manet sin desanimarse persiste con su intención. En sus primeras obras denota preferencias por los trabajos de los pintores españoles como Velázquez, el Greco y otros.  A inicios de 1860, su obra es considerada con juicios negativos en los grandes salones de París, incluso es muy criticado el famoso Desayuno sobre la Hierba (1863) que tanto admiraba Emile Zola. Más adelante se interesará también de sujetos relativos a la historia.

Con él una nueva era se abre hecha de modernidad y vida, que entra con indiferencia e ironía.

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