Archivo de la etiqueta: Arturo Martini

La convaleciente

La Convaleciente - visitas guiadas milanEsta escultura de piedra del gran escultor talentoso, Arturo Martini, representa una joven desmoronada sobre una silla mecedora. Es en realidad su hija, María, figurada después de una enfermedad con los brazos desplomados, uno sobre un brazo de la silla y el otro sobre un libro. Cansada y débil se denota el estado físico y mental de la joven que comienza a dar los primeros signos de recuperación mediante el libro colocado en su regazo, indicante el deseo de leer. El autor infunde en la piedra sensaciones que expresa también con los diferentes grados de acabado. La convaleciente es una obra en que se evidencia el influjo del Enfermo en el Hospital de Medardo Rosso.
Fue expuesta por primera vez en 1933 en la Galería Milano, inaugurada por el editor Enrico Somaré, en 1928 y cerrada antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. En esta galería expusieron: Martini, Wildt, Manzú, Casorati, Carrá y muchos más. Ha sido abierta de nuevo en 1964.
Arturo Martini es un escultor de Treviso que vivió en varios lugares de Italia, en particular en Milán, su período artístico más fructuoso. Es posible verla en el Museo del Siglo XX de Milán.

Los amantes

Los amantes “Los Amantes” o “El Bosque” es el título de esta obra del grande escultor de Treviso, Arturo Martini, colocada en una sala dedicada a él, en el nuevo Museo del 1900 de Milán, situado en la Plaza de la Catedral. Ésta se remonta a 1932 y mide 45 x 35 x 31,5 centímetros; el material utilizado es arcilla refractaria (arcilla sin cocer mezclada con arcilla cocida). A juzgar del título que lleva, nos esperaríamos ver una pareja de enamorados. Pero estos no se ven. El autor ha colocado intencionalmente varios artículos sin incluir ninguna figura humana. Encontramos entonces un caballo ensillado, troncos de árboles en círculo y entre ellos hay una apertura. De esta manera, con ese indefinible ambiente generado por el “bosque”, la obra adquiere un valor significativo. Este espacio representa el misterio y nuestra curiosidad nos lleva a querer saber dónde están los amantes y qué están haciendo en el bosque. Es clara la ironía del artista, que escondiendo lo que no se puede ver libera la imaginación. En ese juego de no veo pero imagino está la genialidad de esta obra.