Las antiguas termas de Milán

En Milán, desde poco, existen las termas modernas en la zona de Puerta Romana, erigidas donde se encontraban los espacios del ATM (Agencia Transportes de Milán). Sin embargo, las termas de las que hoy quiero hablar se remontan a la época imperial romana de Milán (286-402 dC). Cuando Maximiano – elevado a Augusto en el año 286 dC. del Imperio Romano de Occidente  y  Diocleciano era Augusto de Oriente – elegió a Mediolanum como su capital. Por lo tanto el rostro de la ciudad cambia para asegurar que sea digno de una capital romana , sede del emperador. La ciudad crece y se establece el Palacio Imperial, el circo, el mausoleo imperial y las termas. Estas se encuentran cerca de Plaza San Babila,  entre las calles Corso Europa y Corso Vittorio Emanuele II, precisamente en  la calle Largo Corsia dei Servi  y en la calle Pasquirolo. La planta se inspira a las termas de Roma, de “tipo imperial”, es decir, al centro de un espacio cerrado, rodeada de patios porticados, con una sucesión, de cuartos de baño – frigidarium , tepidarium y calidarium en resalte, rodeados de vestuarios (para hombres y mujeres, separados) y salas para diferentes usos.
Hoy, en el sitio no hay casi nada de la vieja estructura, sino algunos conglomerados pertenecientes a las paredes del gimnasio de las termas y restos de pisos debajo de la vecina iglesia de San Vito en Pasquirolo y  en uno de los edificios adyacentes. Sin embargo, en el Museo Arqueológico de Corso Magenta se conservan  dos hallazgos pertinentes muy interesantes, ambos provenientes de la zona de las termas. Uno de ellos es el torso mutilado de Heracles recuperado en la iglesia de S.Vito en Pasquirolo  y el otro es parte del piso del balneario procedente de Corso Europa. El torso mutilado representa lo que queda de lo que debía ser una gran estatua de Heracles, copia de la tipología original de Lisipo (segunda mitad de siglo IV a.C.) recuperada en época romana y vuelta a tallar. La estatua de las termas de Milán, en origen como Heracles Farnesio, representaba  el héroe griego en reposo, ligeramente inclinado de lado, apoyado sobre una clava cubierta por la Leonté  – la piel del león de Nemea – mientras que en el otro lado, escondidos detrás de su espalda, estaban los pomos de las Hespérides (el undécimo trabajo de Heracles). La presencia en ese lugar de una estatua del héroe civilizador, ciertamente no era una casualidad. De hecho, el apodo del emperador Maximiliano era “hercúleo” y los baños se llamaban “Termas hercúleas”. Sin embargo, el torso ha sido datado en la época de Trajano (98-117 dC), por lo tanto es más antiguo del edificio de las  termas, lo que excluye la posibilidad de que haya sido tallado para la ocasión. Los restos de pavimento, en vez , se han fechado a finales de III-IV dC, de acuerdo con la datación de la fundación del balneario. Se trata de un suelo de mosaico decorado con meandros que debía presentar en las esquinas recuadros con figuras de las estaciones,  de las que en la Biblioteca Ambrosiana se conserva la “Primavera” – y, probablemente, pertenecía al piso de un vestuario

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