El sistema de esclusas

Aunque si parece increíble, Milán ha sido siempre una ciudad acuática. Hasta los años 30 del siglo XX la atravesaba una red de canales, de la que. hoy en día, no hay mucho que apreciar. Había de hecho, un círcuito interno de importancia fundamental para muchas obras, algunas de cuales enormes, como la construcción de la Catedral de Milán, o simplemente para llevar rollos de papel de la fábrica de “Burgo” de Corsico a la sede del periódico “Corriere della Sera”. Pero hoy nos concentramos en el ingenioso sistema de las esclusas.
A lo largo de la rutas de los Navigli (canales navegables), no faltaban los desniveles. Y para resolver el problema de la navegación, a fin de permitir a los barcos superar dichos desniveles pasando de un nivel inferior a uno superior y viceversa, se ideó precisamente el sistema de cuencos y exclusas. Los cuencos son depresiones artificiales creadas a lo largo del recorrido del Naviglio, en correspondencia con los desniveles. De una parte y de la otra del cuenco hay esclusas, o sea puertas (las antiguas eran de madera), impermeables, con la función de contener el agua. Las esclusas se cierran sólo cuando la embarcación debe superar la diferencia de altura. ¿Ahora qué pasa si el barco se encuentra en un nivel más bajo y tienen que subir para continuar su viaje hacia su destino? Si el barco no es un salmón nunca hará el salto, ¿no? Entonces ocurre que el barco entra en el cuenco y se cierra la esclusa a sus espaldas. El agua que llega desde el nivel superior, comienza a llenar el depósito así formado. Con el aumento del nivel del agua también el barco sube flotando, hasta que alcanza una altura tal que le permite seguir su camino sin perturbaciones. Por el contrario, si el barco debe pasar de un nivel más alto a un nivel inferior, se cierra la esclusa de la otra parte del cuenco para permitir que se llene de agua hasta que esté alcance el nivel del barco y entonces éste pueda entrar. Se cierra la otra esclusa (a espaldas del barco) y luego, lentamente, se abre la primera hasta que las aguas desciendan permitiendo a la embarcación alcanzar el nivel del canal.
Tenemos varios ejemplos de cuencos en la ciudad: en primer lugar, el noble Cuenco Viarenna (de 1439, situado en Via Conca del Naviglio), uno cerca del Tombone (remanso), el de la “La Coronada” de San Marcos (al final de Via San Marcos) y el Cuenco “Conca Fallata “a lo largo del Naviglio Pavese. ¿Por qué “Fallata”? Voy a explicarlo en otro post.

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